Posteado por: Catalina en: Septiembre 22, 2008
Pub, restaurant, salón de té, venta de antigüedades y… ¿Peluquería?
En el histórico Barrio Yungay, se sitúa una de las peluquerías más antiguas de la capital: La Peluquería Francesa. Y junto a ella el restobar Boulevard Lavaud. Ambos constituyen una zona detenida en el espacio, ideal para: reuniones; deleitarse con la particular decoración del lugar, que mágicamente te hace retroceder en el tiempo; y por qué no para… cortarte el pelo.
En Santiago centro, en la intersección de las calles Compañía
de Jesús con Libertad, se sitúa uno de los lugares con más historia dentro de la capital. Es un edificio mágico, de esos que te transportan a otra época desde el momento en que cruzas por alguna de sus puertas. Se trata de la Peluquería Francesa y del Boulevard Lavaud, los que, con su calidez, antigüedad y estilo; sorprenden y encantan a todo aquel que vaya de visita a este rincón del Barrio Yungay.
Lo que más llama la atención del lugar, es su estilo neoclásico. No obstante, no es porque su actual dueño, Cristian Lavaud Oyarzún (del Boulevard específicamente), haya escogido esta cualidad para llamar la atención de sus posibles clientes. Es debido a que la Peluquería Francesa es una de las más antiguas de la ciudad y es considerada, junto con el Boulevard Lavaud, Centro de Conservación Histórica por el Ministerio de Bienes Nacionales y por el Consejo de Monumentos. Razones más que suficientes para continuar con el legado histórico que ambos poseen.
En una primera instancia nació la peluquería. Muchos años después, a Cristian Lavaud Oyarzún, nieto del fundador, se le ocurrió hacer un restobar y cafetería; al costado y sobre el histórico salón de belleza.
Era 1868, año en que un grupo de agricultores chilenos viajó a Francia para conocer los métodos de agricultura vitivinícola y traer profesionales para aplicarlos. Entre los que llegó Emilio Lavaud, graduado con honores de la Escuela Agrícola de Bordeaux, acompañado de su esposa y su hijo Emilio. Al poco tiempo, Emilio se enfermó de una bronconeumonía mortal. Por lo que la viuda y su hijo se trasladaron a Santiago, específicamente frente a la Plaza Yungay, donde funcionaba la Peluquería Francesa a cargo de Victorino Tauzan y dos maestros peluqueros franceses. Tiempo después, la viuda se casó con Tauzan.
Sin embargo, en 1918 y por orden de una demolición, deben mudarse a Sto. Domingo, entre Libertad y Esperanza. Y en 1925, se incendió y vuelven a cambiarse. Esta vez a Compañía de Jesús esquina Libertad, a un edificio clásico de dos pisos con puertas de acceso a las dos calles.
En 1988 murió Emilio Lavaud hijo y dejó la peluquería en manos de Manuel Cerda, su más antiguo y fiel empleado, quien la administra hasta el día de hoy.
A comienzos de los 90, la peluquería se transformó en un espacio alternativo donde no sólo se cortaba el pelo, sino que también se reunían artistas incipientes, como: músicos, actores, pintores, etc.
Cristian Lavaud Oyarzún, nieto del fundador, inspirándose en la estética europea del edificio y su ambiente y tradición, se hizo cargo de un nuevo proyecto: el Boulevard Lavaud, que incluye un bar, restaurant, venta de antigüedades y salón de té. Portal que da pie a la ruta patrimonial del famoso Barrio Yungay. Con una ubicación bastante extraña, en la que sólo hay viviendas de tipo colonial a su alrededor, cuyos habitantes son tranquilos y varían entre extranjeros, adultos mayores, jóvenes estudiantes, etc.
A pesar de que no se encuentre en un barrio en el que predomine la vida nocturna y gastronómica, el Boulevard Lavaud atiende diariamente a un considerable número de personas y, por supuesto que tiene una clientela fiel, que va desde actores, músicos y artistas; a empresarios y turistas extranjeros. En cuanto a lo que ofrece este Boulevard, se encuentran las antigüedades que decoran el lugar y que están a la venta, tales como: radios, espejos, muebles, cuadros, pinturas, ceniceros, joyas, esculturas, adornos, percheros, botellas, herramientas de peluquería, chapitas, platos, libros, fotografías, revistas, lámparas, etc., lo que uno imagine está en aquel lugar. Todo lo consiguen en remates, casonas, ferias, ventas de antigüedades o gracias a la mis
ma gente que los lleva.
Por otra parte, está el salón de té y el pub-restaurant, cuya carta se compone de las más variadas recetas familiares, platos tradicionales y otros creados por su chef.
Sin duda, es uno de los lugares imperdibles dentro de Santiago, cuya historia, magia y encanto de estilo neoclásico cautivan a cualquiera que cruce por sus puertas. De hecho, dentro de la peluquería se han filmado spots publicitarios como los de Banco Estado y su más que conocido pato amarillo; teleseries como “Gatas y Tuercas”; un capítulo del reality “Amor ciego 2”; reportajes; bandas musicales como “La Ley” y “Los Tres” le donaron sus primeros Discos de Oro; y películas como “Mi corazón en Chile”, que se filmó en nuestro país entre octubre y diciembre del año pasado y que hace muy poco se estrenó en un canal estatal alemán. Con actuaciones del italiano Franco Nero y el alemán Hannelore Elsner.
Actualmente trabajan cuatro maestros de peluquería en el salón, uno de ellos es Rodolfo Urbina, quien lleva 9 años ahí y afirma que con la creación del restobar han aumentado los clientes en la peluquería, que se caracterizan por ser niños, jóvenes, ejecutivos, gerentes y artistas.
Un espacio detenido en el tiempo y lugar de reunión en el histórico Barrio Yungay, que todo santiaguino debería conocer, ya sea por sus historias o simplemente por su encanto y decoración.
Posteado por: Catalina en: Septiembre 22, 2008
(Grupo de artistas imparten clases en el Centro )
Cualquiera que vaya caminando por la calle Libertad, entre las calles Moneda y Agustinas, en la comuna de Santiago Centro, no quedará indiferente al observar unas piernas de maniquí saliendo de dos casas muy coloridas y llamativas. Corresponden a la escuela de teatro “Azul Violeta”, que imparte los más diversos talleres artísticos a niños, jóvenes y adultos de la capital.
Un triciclo, piernas de maniquí, colores y formas abstractas, llenan de vida a la calle Libertad, caracterizada por poseer un estilo clásico colonial. La causante de todo esto es la casa de teatro “Azul Violeta”, cuyo objetivo principal es impartir talleres artísticos enfocados al desarrollo social y comunitario de niños, jóvenes y adultos.
Sin embargo, esta iniciativa es más seria de lo que parece, ya que los que dan las clases forman parte de una comunidad de 15 artistas que viven en estas casas de teatro. Ellos dedican la mayor parte de su tiempo a esta iniciativa, que es entregar arte a quien lo desee y esté dispuesto a pagar por ello.
Son tres las casas en que se imparten los talleres, en una viven 9 artistas, en la otra seis y la restante es llamada el galpón, en la que realizan los talleres que requieren más espacio, por los movimientos a realizar, número de alumnos, etc.
¿Cómo nace “Azul Violeta”?
Los orígenes de este proyecto se remontan a inicios del año 2002, en el que un grupo de jóvenes daba clases de teatro en el SERPAJ (Servicio de Paz y Justicia), en un hogar de menores de la comuna de La Florida. Entre ellos, se encontraba Nelson Muñoz, amante de las tablas desde los trece años y actual director de “Azul Violeta”. Participó también en el teatro comunitario “El Mural” de la población La Bandera, en la década del ochenta. Época marcada por el silencio y reflexión con respecto a los problemas políticos del país y las situaciones que cada integrante de los talleres iba viviendo.
Nelson, se da cuenta de esto y de que la vida comunitaria es un factor clave para el desarrollo de las visiones y proyectos del mundo y la vida.
En noviembre del 2005, el grupo de artistas, en busca de un espacio propio, se independizó del SERPAJ e instaló sus dependencias en el Barrio Yungay, más específicamente, en la calle Libertad nº 143, Santiago Centro. Para así estar más cerca de todos los capitalinos, ya que en cualquier otra comuna de Santiago, no tendrían la convocatoria que hoy en día tienen, que es aproximadamente de 300 personas. Repartidas en talleres como: teatro básico, avanzado, juvenil, infantil, básico jóvenes; artístico pre-escolar; dramaturgia; danza contemporánea, niños, afro, árabe; salsa afrocubana; yoga; pintura, dibujo y figura humana; guitarra, can
to, flauta traversa; circo teatro y técnicas aéreas avanzadas y básicas.
Financiamiento de las artes
La escuela no recibe dinero del Estado, no lo pide y tampoco lo recibe. Tiene como funcionar y prefieren que ese dinero sea entregado a quien realmente lo necesite, hasta el momento, “Azul Violeta” se mantiene gracias a las personas que asisten a ella y pagan por sus clases.
Los precios de estos talleres varían de los $12.000 a los $20.000. Se imparten en horarios cómodos para todo el que quiera asistir, en la semana de 18:30 a 20:00 horas lo más temprano, y de 20:30 a 22:00 lo más tarde. Y el día sábado en la mañana y en la tarde.
Lo entretenido de los talleres, es que al final de cada semestre hacen presentaciones abiertas al público de lo que se hizo en el taller. Por ejemplo, el pasado sábado 9 y domingo 10 de Agosto dese hizo una presentación, y el sábado 16 de Agosto, una fiesta, cuya entrada sólo costaba $1000.
Cerca de todos
Es muy fácil llegar a la casa “Azul Violeta”, sólo hay que bajarse en la estación del metro Unión Latinoamericana y caminar por la calle Libertad hacia el norte, antes del Parque Portales. Es difícil que alguien se pierda, debido a la decoración externa de las casas. Es imposible no reconocer las dependencias de “Azul Violeta”; tienen un sello único, que mezclado con la arquitectura que caracteriza al Barrio Yungay, le da a ese tramo de la calle Libertad un toque mágico.
Posteado por: Catalina en: Septiembre 22, 2008
Historia del Barrio Yungay
Al poniente de la comuna de Santiago, entre La Alameda, Avenida Ricardo Cumming, Rosas y Matucana, se encuentra el antiguo e histórico Barrio Yungay. Que se origina en el año 1839, más específicamente, el 20 de enero, fecha en la que el ejército chileno, al mando del General Manuel Bulnes, derrotó a la Confederación Perú-Bolivia
na en el pueblo llamado Yungay.
El Presidente Joaquin Prieto, por un Decreto Supremo y como homenaje al triunfo chileno, crea la Plaza Yungay, en la que se encuentra una figura esculpida por Virginio Arias, a la que se llamó “El defensor de la Patria” en 1888. Sin embargo, más tarde fue bautizada como El roto chileno, en honor a los soldados chilenos de esa guerra.
El Barrio Yungay es el primer barrio construido en Santiago después del Barrio Cívico. En sus inicios era conocido como La Villita o el Llano de Portales, ya que la familia del Ministro Diego Portales eran los poseedores de las primeras propiedades. De hecho, nació como un barrio aristocrático, cuyas familias instalaron sus grandes casonas ahí, de las cuales sólo algunas siguen en pie.
Desde siempre, esta plaza fue un centro de reunión vecinal, donde las señoras y caballeros salían a pasear durante las tardes o para discutir sobre la actividad política. Pero, a comienzos del siglo XX, sus habitantes se trasladaron al oriente de la capital. Por lo que llegaron nuevas personas al barrio, entregándole un sello característico. Me refiero a la clase media y familias de escasos recursos, quienes crearon alrededor de 65 cités.
Se han instalado: oficinas, universidades, el Museo de Arte Popular Americano, el Teatro Camino, el Teatro Novedades, la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, la Iglesia de Los Capuchinos (edificada entre 1853 y 1861 con el diseño florentino de Eusebio Chelli), El Sindicato (centro político y cultural de izquierda), talleres artísticos, cafés, bibliotecas, etc.
En el Barr
io Yungay vivieron grandes hombres y mujeres, intelectuales, artistas, políticos y académicos, que han impulsado el desarrollo educacional, cultural, político e institucional del país. Tales como: el poeta y autor de la canción nacional y Ministro del Interior del Presidente Balmaceda, Eusebio Lillo; el intelectual argentino, presidente de ese país entre los años 1868 y 1874 y director de la Escuela Normal de Preceptores, José Domingo Faustino; el científico polaco, padre de la minerología chilena, rector de la Universidad de Chile, Geógrafo y naturalista, Ignacio Domeyko; Rubén Darío, que con las lecturas de Baudelaire, Gautier, Daudet y Byron, deambulaba entre los salones elegantes tradicionales y rincones populares del barrio; la cantautora Violeta Parra; etc.
En el aniversario del Barrio, en homenaje a la batalla de Yungay, históricamente se han realizado fiestas populares, bailes y ventas de comidas típicas. Todos los años, se reúnen en torno a la Plaza, los “Amigos de la Plaza Yungay”, quienes se caracterizan porque en alguna etapa de sus vidas vivieron en el barrio.
El barrio siempre ha tenido un carácter inmigrante y ha recibido extranjeros, principalmente peruanos pero también bolivianos, colombianos, etc. Prefieren este barrio, porque es central y económico, es más, pueden vivir 10 personas en una sola pieza.
Es quizá el único sector de la comuna de Santiago Centro que no ha sido alcanzado por la renovación y progreso del plan de reconversión urbana (creado en los años 90) y que ha convertido a su centro histórico en un lugar moderno y seguro.
Luego de sufrir un período de decadencia y abandono, en la década del noventa se remodeló la plaza, mejoró la iluminación, se instalaron nuevos juegos infantiles y hasta el día de hoy se realizan actividades culturales esporádicas en el lugar.
Posteado por: Catalina en: Septiembre 12, 2008
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